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Cómo terminar una relación perjudicial

Cómo terminar una relación perjudicial

Dar por terminada una relación nunca es fácil, pero lo es aún menos cuando es una relación en la que existe una codependencia y aunque todo parece ir bien, en el fondo se es consciente de que está viciada y no nos hace felices. De todas las relaciones, estas son tanto las más difíciles de mantener como de romper, conocidas en el ámbito psicológico como relaciones ambivalentes o lo que se suele definir como “relación de amor y odio”.

Si se quiere romper una relación de este tipo, los siguientes consejos pueden ser de gran ayuda.

No esperar a que se acabe el cariño
En este tipo de relaciones siempre va a existir cariño hacia el otro. Y el amor no es algo que se termine de un día para otro, ni nos vamos a despertar una mañana odiando a la otra persona. Sí que hay que tener valor y, aunque aún exista (y vaya a seguir existiendo) cariño, romper. No terminamos la relación por lo que sentimos, sino por lo que estamos viviendo.

Aceptar que todo se ha terminado
Ese es el paso más difícil de dar, pero hay que pensar en lo que es mejor para uno. Podemos hablarlo con alguien de confianza, escribirlo en un diario, llorar todo lo que haga falta, pero tenemos que convencernos de que se acabó.

No engañarnos ni esperar que todo cambie
Este es un paso muy importante, tanto que puede que sea el que decide si nos vamos o “nos quedamos en el infierno”. Una vez que se ha aceptado la realidad de ese cariño que siempre sentiremos hacia el otro, y que lo mejor para ambos ha sido terminar, ahora la batalla es contra el autoengaño. Es muy fácil pensar que si le ponemos más ganas, todo cambiará y será mejor, pero el amor no debe ser ni algo complicado ni algo a lo que haya que ponerle ganas.

Imaginarnos tanto el presente como el futuro sin nuestra pareja
La imaginación es a menudo traicionera, y con los siguientes pasos podremos vencerla:

  •  Imaginar cómo sería la vida actual si no estuviéramos con esa persona.
  • Imaginar que tanto todo como todos están bien sin ella.
  • Ni volver pensar ni hablar bien ni mal de la otra persona. Si se hace lo contrario, volver a imaginar los dos primeros puntos anteriores.
  • Una vez que logremos el paso anterior, empezar a imaginar un futuro (amigos, momentos especiales, fiestas, viajes) sin la otra persona.

Tal vez esto nos provoque algo de ansiedad al principio, pero después nos encontraremos en paz.

No volver atrás
No debemos buscar una excusa para volver a ver a la otra persona o salir con ella. Hay que ser consciente de que se pueden hacer las cosas solo, y cambiar nuestras actividades para que sea así. Al principio nos costará, pero con el tiempo tanto nosotros como el otro nos acostumbraremos a ello. Además, podemos conocer a una nueva persona, y si hemos seguido el consejo anterior correctamente nos tomaremos la relación de una manera más madura.

Siempre duele romper una relación. Pero duele más mantener una relación que es perjudicial.

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