Primera sesión GRATIS. Resto 35 €. Estudiantes 30 €. 91 013 69 30 / 665 935 794 | consultaenpositivo@gmail.com

Cómo evitar que un niño sea caprichoso

Cómo evitar que un niño sea caprichoso

Los caprichos son algo usual y normal en la infancia. Pero no hay que dejar que se conviertan en habituales con el paso del tiempo.

De los 2 a los 3 años de edad, en la infancia temprana, es cuando los niños tienen caprichos de manera irreflexiva, como un impulso que sienten al ver un objeto o un alimento que les llama la atención. Esto entra dentro de lo normal y es generalizado, pero hay que evitar que se siga dando cuando pasan los años y esto es responsabilidad de los padres, dado que la manera de tratar desde el principio los caprichos del niño es lo que hará que se prolongue o no en el tiempo.

Los caprichos infantiles pueden tratarse con ciertas pautas que pueden ser muy útiles.

  • Aprender la diferencia entre necesidades y caprichos. El niño conocerá antes el valor de las cosas si se le enseña pronto.
  • Poner límites. Parte de la correcta educación de un niño es el aprender desde un momento temprano a cumplir con las normas y los hábitos. Esto le ayudará a prepararse para asumir sus responsabilidades y tener metas a largo plazo.
  • Ser firme en las rutinas. El niño debe saber que hay un momento para cada actividad y para cada cosa. Así sabrá autoregularse y comprenderá mejor su entorno, además de saber cuáles son sus tareas y qué esperan de él sus padres. Esto último evitará conflictos y castigos.
  • Los comportamientos inadecuados no deben premiarse. Cuando el niño tenga una salida de tono, en lugar de ceder hay que ignorarla porque de lo contrario pensará que las rabietas pueden ayudarle a salirse siempre con la suya. Los regalos materiales tampoco deben utilizarse para premiar buenos comportamientos o logros, utilizando en su lugar el cariño y la atención para reforzarle. Así, aprenderán a valorar el conseguir las cosas con esfuerzo.
  • Trabajar por lo que quieren. El niño tiene que aprender a incorporar a su vida obligaciones como recoger su ropa, ordenar su habitación o ayudar a poner la mesa para poder disfrutar de sus privilegios.
  • Educar al niño siguiendo las mismas pautas. La educación es algo que deben hacer los ambos padres de la misma manera, sin ser uno más permisivo que otro porque de no ser así el niño siempre intentará conseguir lo que quiere a través del progenitor menos estricto. Ante el niño deben apoyarse el uno en el otro para no caer en contradicciones.
  • No abusar de los regalos. Si premiamos con regalos siempre a un niño no les dará el valor que tienen, se acostumbrará a tener demasiadas cosas y se cansará de ellas con rapidez. Esto hará que los regalos difícilmente le llame la atención y, lo que es peor, que crea que hacerles regalos es una obligación.

Si no se pone límites a los comportamientos caprichosos, en el futuro pueden convertirse en un verdadero problema o convertirse en conductas graves.

Leave a comment

Your email address will not be published.