Primera sesión GRATIS. Resto 35 €. Estudiantes 30 €. 91 013 69 30 / 665 935 794 | consultaenpositivo@gmail.com

La alegría, una emoción que fomentar

La alegría, una emoción que fomentar

¿Qué hace que la alegría sea tan especial? Puede parecer una pregunta sin sentido, pero lo cierto es que no son muchos los que conocen los secretos que hay detrás de esta emoción tan mágica para los pequeños.

A todo el mundo le gusta sentir alegría, todos valoramos a quienes son alegres y, además, lo demuestran. Deseamos que los pequeños nos demuestren su felicidad, y que se sienten contentos, con sus risas. Porque la alegría de los niños son una señal de satisfacción, bienestar y felicidad.

Todos queremos sentirnos alegres porque es algo que nos aporta una enorme sensación de dicha y bienestar. Cuando nos alegramos por algo, percibimos todo de manera más luminosa, todo a nuestro alrededor sufre una trasformación y nos resulta más agradable. Aunque a veces sólo se trate de una ilusión a través de la cual nos tomamos un respiro del día a día.

Eso es lo que hace que tener claros los momentos de alegría y guardar dentro de nosotros lo que los ha motivado tenga tanta importancia, ya que la alegría es una parte del combustible del yo interior que nos hace sentir a gusto con nosotros mismos y nos da fuerza para plantar cara a los momentos difíciles que de vez en cuando tenemos que vivir. Pero, como decimos a menudo en cuanto a otras emociones, no podemos estancarnos en la alegría, ya que pretender estar alegre siempre hace que se nos escape la oportunidad de experimentar otras emociones y de aprender.

Los padres deben tratar de aportar felicidad a sus hijos, así como experiencias y situaciones que propicien esta emoción, pero al mismo tiempo no privarles de la tristeza, el enfado o el miedo. Las emociones abren un amplio abanico de posibilidades de aprender, y todas ellas son necesarias en el desarrollo del pequeño. Pero al mismo tiempo se les debe proteger del peligro, y aportarles seguridad, ayudándoles y acompañándoles a la hora de desarrollar las capacidades que les llevarán a afrontar su vida de manera exitosa.

Debemos ayudarles a conocer la alegría y a descubrir lo que les hace sentir esta emoción para que lo guarden dentro de sí mismo y puedan recurrir a ellos siempre que lo necesiten, pero sin olvidar que si sólo les preparamos para el bienestar estaremos impidiendo que desarrollen todas sus capacidades, y esto puede llevarles a no saber caminar o volar cuando les haga falta.