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El riesgo de padecer agotamiento emocional

El riesgo de padecer agotamiento emocional

En ocasiones, el ritmo de vida acelerado que llevamos en nuestra vida nos lleva a una espiral en la que las propias necesidades emocionales y psicológicas quedan a un lado para centrarnos en lo que en ese momento nos parece urgente. Y esto puede terminar haciendo que surja lo que conocemos como agotamiento emocional.

Este es el efecto más claro y al mismo tiempo más ignorado del estrés, y se da cuando se estrecha cada vez más el círculo de la propia vida para dar prioridad a resolver los problemas inmediatos. Se deja de dedicar tiempo a los hobbies, a las personas queridas, a las actividades que agradan, y la indecisión, infelicidad y agotamiento se hacen cada vez más fuertes.

Y una vez que se cae por completo en el agotamiento emocional y se toca fondo, la persona sólo es una sombra de sí misma.

¿Cómo se le puede plantar cara? El primer paso es el mismo que se tiene que dar casi siempre, que es nada más y nada menos que ser consciente del problema. El agotamiento emocional es algo que cualquiera podemos sufrir, y que puede aparecer en cualquier momento de la vida. Las razones pueden ser diferentes como estar en una relación en la que sentimos falta de libertad para mostrarnos tal como somos, el tener un trabajo que no nos gusta, o el haber acumulado tensión hasta que no podemos con ella.

Pero lo que no es diferente, ya que es igual que en otras muchos situaciones, es la manera de empezar a superarlo: averiguar su origen o causa.

Todos tenemos derecho a hallar la felicidad. Y el agotamiento emocional es una señal que nos está avisando de que tenemos que parar y buscar otro rumbo, tomarnos un descanso y plantearnos si estamos haciendo lo que realmente nos gusta.

Es normal tener miedo a los cambios. Pero hay veces en que es necesario porque, de lo contrario, podemos quedarnos anclados en el mismo sitio y estancarnos en la infelicidad.