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Cuidado con los problemas que puede acarrear ver demasiadas series

Cuidado con los problemas que puede acarrear ver demasiadas series

Cada vez son más las personas para las que la televisión “normal y corriente” ya es cosa del pasado. Y eso ha ocurrido porque La tecnología ha facilitado la aparición de las conocidas plataformas de streaming, que permiten ver series y películas sin las interrupciones tradicionales para emitir anuncios, además de ofrecer su reproducción en el idioma que se quiera, y que se pueden visualizar cuando y donde uno desee.

Y, además, a menudo se encuentran disponibles las temporadas completas, lo que evita tener que esperar varios días para disfrutar el siguiente episodio.

Pero al igual que ocurre a menudo cuando algo es fácil de conseguir o la tecnología nos lo ofrece en todo momento, se ha desarrollado una adicción a ver series que afecta a un gran número de personas. Y aunque no haya sido reconocida como patología de manera oficial, ya existe una definición para este problema: la Seriefilia. Ésta afecta a personas que se ponen a ver un episodio y no pueden parar, continúan con otro y otro, y no se dan cuenta de la hora o de lo que sucede alrededor de ellas.

Muchos especialistas coinciden en que sumergirse tanto en ver series puede ocasionar daños que no son ya sólo físicos como consecuencia de la obesidad y los problemas de salud causados por el sedentarismo, sino también problemas de personalidad, estado de ánimo cambiante, falta de autocontrol o comportamiento impulsivo.

La seriefilia surge principalmente por la rapidez y facilidad para encontrar algo que apetece o se quiere ver, pero también pueden influir una vida social escasa o el aburrimiento, así como el estrés.

Acceder a un catálogo de cientos series con la mayor facilidad se puede hacer con un ordenador, una tablet o un móvil. Y en ellas nos sentimos como parte de la narrativa. Pero los posibles daños pueden llegar a ser muy serios como un funcionamiento anómalo del cerebro que deteriora el conocimiento cognitivo y el funcionamiento diario de la persona, así como un incremento en la dopamina que hace que se quieran ver cada vez más series. Eso hace que las tareas diarias y los propios impulsos se vean afectados negativamente.

La seriefilia puede curarse, y la solución es tan sencilla como dejar de ver series o, si se ven, no hacerlo compulsivamente. Es posible que se experimente cierto síndrome de abstinencia, pero centrarse en actividades diferentes puede combatirlo.

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