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Desobediencia infantil

Desobediencia infantil

¿Cuántos padres conocemos que nos cuentan que sus hijos no les obedecen, no hacen caso y cuando les dicen que hagan algo, no lo hacen? A menudo, los padres que se encuentran con este problema terminan pidiéndoles que hagan las cosas de una vez a gritos.

Estos padres suelen acumular un enfado tras otro dentro de sí, y cuando termina el día la sensación de culpabilidad les asalta al irse a dormir. Y los niños, por su parte, creen que no se les trata de manera justa.

Esto es algo que puede deteriorar la convivencia familiar. Y para solucionarlo, hay que tener muy en cuenta las características tanto de los padres como de los niños… y también se pueden seguir ciertas pautas bastante útiles:

Lo primero es hacer entender al niño de que a partir de ese momento sólo tendrá dos ocasiones para obedecer o hacer caso cuando se le llame o se le diga que haga algo.

Vamos a imaginar el caso de un niño al que se le llama para cenar y no viene de manera inmediata. Entonces podemos hacer una de estas dos cosas:

  • Ir a buscarle y llevarle a cenar.
  • Llamarle hasta dos veces, y si a la segunda no ha venido empezar a cenar. Cuando llegue, le mandamos a cenar a la cocina (esto sería retirarle la atención) alegando que no le debía apetecer cenar con nosotros cuando había tardado tanto.

Lo que no deberíamos hacer es darles siempre premios inmediatos, como podrían ser entradas para ir al cine, alguna chuchería o algún pequeño regalo. No es recomendable porque, por un lado, el niño podría utilizar su “obediencia” para favorecer su propio interés. Y por otro lado podríamos tener que pedir al niño que obedezca varias veces al día, y entonces nos quedaríamos sin opciones para premiarle en futuras conductas complicadas, o bien tendríamos que premiarle demasiadas veces.