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Qué consecuencias tiene a nivel psicológico el padecer una enfermedad crónica

Qué consecuencias tiene a nivel psicológico el padecer una enfermedad crónica

No cabe duda que la salud física y mental están más que relacionadas. Y si ya en una enfermedad física común la mente se ve en cierta manera afectada, esto se incrementa cuando se trata de una enfermedad crónica o degenerativa.

Las creencias, ideas y pensamientos que tiene la gente sobre las enfermedades no son más que una representación de carácter cognitivo creadas para afrontar la enfermedad, que según cada persona puede hacerse de positiva o negativamente. El desarrollo de estas ideas se lleva a cabo alrededor de diferentes aspectos como los síntomas característicos de la enfermedad, sus causas, las consecuencias que tiene en la vida del paciente, la manera en que la controla y, por supuesto, su evolución y duración.

Al mismo tiempo, estas ideas también se basan en el “sentido común”, entendiendo como tal la información que se tiene tanto por parte de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo o clase, como por experiencia propia. Esto es algo con lo que hay que tener cuidado, porque también tiene un lado oscuro que es el de perjudicar en ocasiones más de lo que beneficia.

El efecto de las enfermedades crónicas en la salud mental
Alrededor del 30% de las personas que sufren una enfermedad degenerativa o crónica no terminan de adaptarse a ella. Y es fundamental poderse adaptar psicológicamente, dado que a medida que aumentan los conocimientos médicos y la expectativa de vida, también lo hace la prevalencia de estas enfermedades.

Es habitual encontrar en estos pacientes emociones negativas, así como depresión y ansiedad. Y su manera de afrontarlas juega un papel fundamental en su adaptación a la enfermedad. Así, a la hora de regular sus emociones pueden tomar dos caminos. El primero es tratar de evitarlas e inhibirlas, lo que puede provocar que la adaptación sea inadecuada y que empeore el curso de la enfermedad. Y el segundo es expresar dichas emociones y conocerlas, de manera que sea más llevadera la adaptación. En ambos casos, el malestar puede afectar a la forma de regular las emociones.

Si un paciente quiere adaptarse correctamente a una enfermedad crónica es fundamental que se responsabilice respecto a los cambios que necesita hacer en su conducta y su estilo de vida, así como a la toma de los medicamentos entre otros aspectos.

Para adaptarse a una enfermedad crónica el paciente tiene que ser responsable, entre otros muchos aspectos, respecto a los cambios de su estilo de vida, las modificaciones de su conducta, y la toma de medicamentos.

Todo esto son factores que al acumularse pueden saturar al paciente y le lleve a dejar de lado rutinas que seguía antes de padecer la enfermedad y actividades con las que disfrutaba y se sentía reforzado antes del diagnóstico.