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La ansiedad, un enemigo cuando se estudia un nuevo idioma

La ansiedad, un enemigo cuando se estudia un nuevo idioma

Actualmente, se puede decir que hablar algún idioma es una prioridad, sobre todo si se tienen en cuenta las exigencias que impone el mercado laboral. Pero el aprendizaje de lenguas nuevas es algo que cuando se llega a ciertas edades se complica.

Un estudio llevado a cabo con la participación de 670.000 personas de edades y nacionalidades diferentes, y publicado en la revista Cognition, comprobó que para llegar a tener el conocimiento de un idioma que permita hablarlo como lo haría un nativo debe comenzar a aprenderse antes de los 10 años de edad.

El motivo de este límite es que aunque se pueden mantener las habilidades que permiten aprender y hablar con fluidez otros idiomas, estas comienzan a disminuir a partir de los 17 o los 18 años.

Durante la edad adulta, uno de los principales y mayores problemas con que se encuentran las personas que aprenden un idioma es una reacción involuntaria: la ansiedad. De hecho, los psicólogos MacIntyre y Gardner diferenciaron en el año 1989 entre dos clases de ansiedad. La primera de ellas era la general. Y la segunda era un tipo de ansiedad en el que se encuentra la relativa al aprendizaje de idiomas, que es la ansiedad comunicativa.

Cómo podemos combatirla
La ansiedad generalmente está relacionada con sentimientos como el miedo, el inseguridad y la tensión. Y si surgen mientras aprendemos una nueva lengua, pueden tener unas consecuencias muy negativas. Si queremos evitarlo, podemos echar mano de tres métodos efectivos recomendados por los especialistas en psicología Retzel y Foss.

  • Plasmar las vivencias en un diario. Estos expertos afirman que una manera muy eficaz de enfrentarse a la ansiedad al estudiar un idioma extranjero es escribir un diario en el que se reflejen las sensaciones, los sentimientos y las experiencias mientras se estudia esta lengua, ya que consideran que en el diario las personas admiten las sensaciones y sentimientos de inadaptación, y esto ayuda a plantarles cara de una forma más realista.
  • Escribir en la pizarra nuestros miedos. Otro recurso para luchar contra la ansiedad es, en las clases en grupo, escribir en la pizarra los miedos que hacen que el aprendizaje resulte más complicado. Foss y Reitzel consideran que esta dinámica de grupo permite comprobar que no se es ningún “bicho raro” y que otras personas tienen los mismos miedos y preocupaciones cuando aprenden una nueva lengua.
  • El gráfico de ansiedad. El último de los métodos de estos especialistas es realizar un gráfico puntuando del 1 al 10 el nivel de ansiedad que se esté experimentando al aprender el nuevo idioma, de manera que se pueda comprobar que este nivel varía durante el proceso de aprendizaje. Esta variación se produce porque la intensidad de la ansiedad no es la misma cuando se habla, se escribe, o se trata de dominar la gramática y el vocabulario. Así mismo, diferentes personas pueden sentir ansiedad de manera diferente en cada uno de dichos aspectos.