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Cómo manejar al hijo rebelde

Cómo manejar al hijo rebelde

Cada día hay más niños (y en un menor porcentaje, niñas) que son rebeldes, desobedientes y exigentes, se niegan a acatar las normas y se oponen de manera continua a lo que se les dice. No se trata de un patrón evolutivo, sino que ocurre en niños tanto de once años como de siete o tres.

Así, el hogar del niño se convierte en un campo de batalla donde los gritos y los enfados se dan de manera continua y los padres se desesperan al no saber encontrar la manera de hacer que sus hijos obedezcan y se responsabilicen de sus tareas.

Lo curioso es que en muchos casos estos mismos niños se comportan adecuadamente y de manera normal cuando están fuera de casa, y los padres se muestran sorprendidos cuando el profesor les dice que en clase se comporta bien (al igual que con sus compañeros) y que acatan las normas.

En muchas ocasiones esto ocurre porque los padres han accedido siempre a los deseos del niño, sin establecer límites y normas, y sobreprotegiéndolos. Un niño necesita límites, y establecerlos es responsabilidad de los padres. Cuando esto no se da, terminan necesitando apoyo, orientación y ayuda para reconducir la situación.

En otros casos el fundamento puede ser coyuntural como ocurre en los celos entre hermanos o en la rebeldía como manera de reclamar la atención que necesitan, porque los niños necesitan sentirse queridos por los padres, y si ese amor no les llega intentan conseguirlo de cualquier manera.

Y, por supuesto, siempre hay casos en los que el niño necesita el apoyo de un especialista que le ayude a incorporar habilidades sociales y recursos para el autocontrol. Pero cada vez son más los casos de padres desesperados que al no saber qué hacer intentan que el especialista les de la receta mágica para solucionarlo o que etiquete a su hijo dentro del algún tipo de patología. Y ante esto es necesario hacer una reflexión: un especialista puede ayudar, pero no debe ser un sustituto del trabajo y la responsabilidad de los padres. Porque en muchos de los casos, la rebeldía del niño puede cambiar modificando la forma de educarle y atendiendo a sus necesidades.