Síndrome de Peter Pan: Negarse a crecer
El síndrome de Peter Pan es un trastorno del desarrollo de la personalidad, pero no está considerado un trastorno de la personalidad como tal y es por eso que no se cuenta entre los trastornos reconocidos en el DSM o Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Este síndrome se caracteriza por una inmadurez social y psicológica que provoca que el sujeto no quiera asumir el paso del tiempo ni desempeñar sus responsabilidades de adulto. También pueden presentarse disfunciones sexuales.
Hay que aclarar que este síndrome no constituye una psicosis. Se trata de un trastorno neurótico o caracterológico.
Las personas que padecen Síndrome de Peter Pan (principalmente hombres, aunque también se dan casos en mujeres) poseen una personalidad narcisista e inmadura. Esto hace que, mientras ellos van creciendo, la percepción que tienen de su “yo” permanece anclada en la infancia. Según el Dr. Dan Kinley, quien fue el primero en utilizar la designación de este síndrome, los sujetos presentan rasgos de cólera, irresponsabilidad, manipulación, dependencia y narcisismo, y no son capaces de aceptar ni su propio envejecimiento ni las normas y leyes establecidas.
Aunque Kinley acuñó la definición del síndrome de Peter Pan a principios de los 80, la sintomatología de este trastorno ya era conocida. De hecho, Freud hacía referencia a la fijación al estancamiento en el desarrollo de la personalidad. Lo que hizo Kinley fue simplemente darle un nombre a algo que hasta entonces no estaba categorizado.
Síntomas del síndrome
Algunos de los síntomas de este síndrome son:
- Angustia.
- Ansiedad.
- Algunas crisis depresivas.
- No advertir el paso del tiempo. En ciertas circunstancias la protección desaparece y provoca una sensación de vacío.
- Sentir nostalgia de la infancia, lo que acarrea problemas de autoestima.
Pueden presentarse algunas patologías de tipo psiquiátrico asociadas al síndrome de Peter Pan, como trastornos paranoides, obsesiones, histeria o neurosis. Cuando esto ocurre el tratamiento debe ser doble: psicopatológico y de carácter.
Cómo tratarlo
La manera de tratar el síndrome de Peter Pan es la habitual en las neurosis estructuradas. Aunque es difícil concretarla debido a que las personas que padecen este síndrome no aceptan su conducta infantil y se niegan a modificarla. No desean abandonar ese mundo infantil ni son conscientes del fracaso en hacerse adulto, por lo que la toma de responsabilidades, el forjar vínculos maduros con los demás y el respetar las normas es algo de lo más complicado para ellos.
