Qué es el trastorno esquizoide
Dentro de los trastornos de la personalidad del Grupo A, que encuadra a aquellos que padecen personas consideradas extrañas o excéntricas, se encuentra el trastorno esquizoide. Este trastorno provoca en la persona afectada un patrón de por vida y crónico de indiferencia hacia otros y aislamiento social.
Qué lo causa
Al igual que ocurre en muchos otros trastornos de la personalidad, se desconocen sus causas. Puede estar relacionado con la esquizofrenia dado que comparten factores de riesgo, pero mientras la primera resulta incapacitante al haber desconexión con la realidad (alucinaciones, delirios…) cuando no hay tratamiento o el problema resiste el tratamiento, en el trastorno esquizoide esta incapacitación no aparece.
Cuáles son sus síntomas
El trastorno esquizoide tiene ciertos síntomas que suelen aparecer con frecuencia:
- Evitar actividades sociales en las que esté involucrada la intimidad personal con otras personas.
- Alejarse de las relaciones estrechas, incluso dentro de la propia familia.
- Parecer distante y desconectado.
Cómo diagnosticarlo y tratarlo
Para diagnosticar el trastorno esquizoide se lleva a cabo una evaluación psicológica. En ella, el especialista determinará la duración de los síntomas y su gravedad. En cuanto a los tratamientos, no son muy conocidos debido a que las personas afectadas generalmente no buscan ayuda. La utilización de la psicoterapia como tratamiento puede no ser de ayuda dado que a las personas que padecen este trastorno les resulta difícil establecer relaciones afectivas y funcionales como las que por ejemplo serían necesarias para recibir la ayuda de un psicoterapeuta.
Establecer menos exigencias en la intimidad o cercanía emocional ha demostrado ser efectivo en personas con trastorno esquizoide. También pueden ir bien las relaciones con otras personas si en lugar de enfocarse a la cercanía emocional se reducen a:
- Las expectativas.
- El entorno laboral.
- Las actividades intelectuales.
Al ser una enfermedad crónica, el trastorno esquizoide no suele mejorar con el tiempo. Además, el aislamiento social que provoca impide buscar ayuda y tratamiento. Pero sí puede ser de ayuda establecer y mantener relaciones con otras personas siempre y cuando se limiten las expectativas y exigencias de la intimidad emocional.
