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Cómo luchar contra el síndrome postvacacional

Cómo luchar contra el síndrome postvacacional

Para algunos, las vacaciones ya han terminado y han dicho adiós al tiempo de diversión con la familia y los amigos y el ocio. Para otros, esto llegará en pocas semanas.

Cuando esto ocurre, es normal sentir apatía e incluso tristeza, pero si esos sentimientos terminan siendo algo más serio es cuando se les denomina depresión postvacacional. Y es necesario saber cómo combatirla para que no llegue a controlar el día a día.

  • La depresión postvacacional se presenta cuando se vuelve a la rutina habitual, y se da de manera especial en personas que por algún motivo no están contentas con su vida o su trabajo. Los síntomas son muy similares a los de cualquier otra depresión: Ansiedad, irritación, tristeza, apatía o insomnio.
  • Es necesario prepararse positivamente para la vuelta a la rutina diaria aunque sea difícil. Los periodos vacacionales nos dan un respiro y una distracción, pero tras las vacaciones se empieza de nuevo, y si se le pone energía se hará más corto ese tiempo de tristeza.
  • Hay que recuperar los hábitos diarios poco a poco. En el trabajo tenemos que ponernos al día con lo que está pendiente y con aquellos proyectos que sean nuevos pero no tenemos que intentar hacerlo todo en un día, porque corremos el riesgo de agobiarnos y aumentar la tristeza y la nostalgia.
  • Las vacaciones no son los últimos días libres del año. Esto hay que tenerlo muy presente. Quedan los fines de semana y los festivos para aprovecharlos y hacer una escapadita. Tenemos que aprovechar al máximo el tiempo libre que tengamos para no sentir que las vacaciones son la única oportunidad de distracción y relax.
  • El trabajo siempre tiene cosas positivas, y saber identificarlas nos puede ayudar. También es un buen momento para cambiar eso que no nos gusta, ya que el tiempo que hemos pasado fuera de la rutina siempre ayuda a identificar aquello que no va bien. Esto también es válido para el ámbito personal.
  • Aunque la rutina puede ser aburrida, hay mucho tiempo durante el día para hacer cosas después de trabajar. Salir de la rutina pasando tiempo con amigos y familiares, practicando algún deporte o paseando harán que el día sea más placentero.
  • Si después de dos o tres semanas la apatía y la tristeza no han desaparecido hay que buscar el motivo en profundidad. Puede que sea necesario cambiar algún aspecto fundamental de nuestra vida pero antes de hacerlo hay que identificar cuál es: mejorar la relación con nuestra pareja, la comunicación familiar, querer un trabajo mejor….

Y por último, si la depresión postvacacional es más seria de lo que parecía al principio, puede que sea necesario acudir a un especialista que nos ayude a superarla.